Martes 23 de Abril, 1996
3:36 PM
CARTA A MI ABUELO
Abuelo en esta tarde
de lluvia he pensado en ti, he
pensado en ese día en que te fuiste sin
decirme que ya te ibas.
Yo
sabia que el día de tu partida estaba cerca, lo sentía en el corazón , pero trataba
de engañarme o al menos eso fingía, pues me decía que te sanarías y que vendrías a vernos y que oiría tu
habitual saludo:
¿Qué
hay? ¡Vine a verlos! ¡Oh mi nieta
querida aquí esta tu abuelo!
Pero
ese viernes, cuando llegue a casa supe que te habías ido, que tu risa y voz se
habían extinguido, que me habías dejado. Y quiero que sepas abuelo que el dolor
que sentí y siento a dos meses de tu partida es grande y no encuentro palabras para describirlo es como
una soledad – vació que cala, que
lastima mi ser.
Entiendo
también
que merecías descansar, porque te
vi sufrir y creedme eso me lastimo mucho. Tu sufrimiento fue mío.
Ante
los demás no demuestro que tanto me marco tu ida, trato de reír, porque de ti aprendí a ser fuerte, a que los demás
no notasen tu tristeza y no sê si so es bueno o malo, porque nunca me lo
dijiste.
¿
recuerdas abuelo cuando hace unos meses te dije que te admiraba por tu firmeza
y que te quería? Me sonreíste y me dijiste que te sentías orgulloso de mi y mis
palabra y empezaste a contarme como eras años atrás y en ese momento.
Como
olvidar cuando te invité a mi graduación
del colegio, que dijiste que por se yo irías, y tu rostro orgulloso cuando me viste ya graduada.
Como
olvidar tu alegría cuando te dije que entraría
en la UASD y que comenzaste a contarme como era la universidad antes
Como olvidar abuelo estos 18 años que estuviste
conmigo, ¿ recuerdas abuelo que siempre
me preguntaste, sigues comiendo mucho? “
yo mi hija soy un hombre de poco comer”
Te
recuerdo con tus manos ásperas de tantos
años de trabajar la madera, con tu hablar despacio, claro, con tus gagueos a veces. Con tu presumida y agentada
forma de ser, con tus cuadres, con tu caminar marcado por los años.
Cuando
voy por la calle, busco en cada persona mayor tu rostro, tu presencia. En
ocasiones pienso que no te has ido, pero recuerdo que si, que Dios permitió que te fueras, que ya habías hecho tu función aquí.
Y
no imaginas cuanto me has dejado, pues tu vida, aunque fue dura tiene muchas
enseñanzas.
Te
extraño tanto y nada podrá sustituirte…
Me hubiese gustado que mis h8ijos te hubiesen
conocido, pero era mucho pedir y me conformo con que te conocí, te valore y di
mi amor.
Mi
abuelo querido me resulta tan difícil vivir sin ti. A veces me pongo con mama a
recordarte, y siempre terminamos tristes, pues tu vida impacto las nuestras.
Viejo cascarrabias no me enseñaste a vivir lejos de ti.
Al
mirar atrás en mi vida, siempre te
veo, veo te cariño, tu amor, tu carácter
tan fuerte, tu diplomacia, esa manera tan tuya
que siempre te caracterizo y que se nota en tus hijas y nietos.
¿Sabes?
Ese día en que te fuiste, fue la
primera vez que fui a una funeraria y no te imaginas que duro fue verte en esa
caja .. Sereno y distante.
Algo
de mi se fue contigo, una parte de mi alegría y de mi tristeza.
Días
después, tía hortensia y mami me trajeron tus libros, y solo el imaginar que tus manos se pasaron por esas
hojas, hizo que me volviese un mar de lagrimas. Aun a dos meses de aquel día no
he podido sacar los libros de la caja, pues de tan solo mirarla me asalta una
debilidad, un no se que.
Siempre supe que morirías, pero nunca pensé que
pasaría con lo que llamo el “ el imperio
González”, aun no se lo sé,
pues en la familia hay un dolor en el aire, miradas tristes.
Ay
abuelo has dejado tan grande vacío ¡!
El
mes próximo es tu cumpleaños #85, hubiésemos hablado de Trujillo como todos los
años.
Ya
me despido porque siento muchas cosas, porque duele el recuerdo, porque te
quise mucho, porque fuiste mi único abuelo,
porque hubo una química especial entre nosotros, porque hablar de Salvador González no es hablar de cualquier hombre, no por que hayas muerto,
ni por que fuiste mi abuelo, sino porque fuiste ante todo tu mismo. Con tus errores fuiste responsable.
Y
llegan a mi mente dos frases muy tuyas:
“ese es un carajo a la vela”
“déjame
esa vaina”
De tu nieta que siempre te admiro con tus
cosas negativas y positivas y que nunca te olvidara.
A ti mi abuelo, que me enseñaste tantas cosas, pero no a vivir lejos
de ti.
Nota: escribí esta carta dos meses después de la muerte de abuelo.. Recuerdo
que ese día me sentía muy abatida y esto fue lo que salio.
Para su
aniversario del 2001, decidí
que mis familiares, amistades y demás lo leyeran y esto fue lo que les
dije a manera de introducción:
“ hoy
es 16 de febrero del 2001, un día
como hoy hace unos años atrás , viví por
primera vez el dolor de forma cercana. Perdí un ser querido, mi abuelo materno.
Eso
causo en mi un sin fin de emociones y sensaciones, y le escribí esta carta a él
unos meses después. Hoy en el
aniversario de su muerte la hago pública.
La
comparto con ustedes familiares y amigos.
Mi
hermano mayor suele decir que podría yo escribir la historia de la familia, quizás así sea, y podría ser este uno de los capítulos,
es decir que son ustedes de los primeros en ver algo mas de lo que enseño cada
día ante el teatro de la vida.
Así que compartan conmigo lo que sentí en esos
días, y ese sentimiento de perdida que
nos acompaña siempre aun a través de los años”


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