domingo, 16 de febrero de 2014

  Esta  es una carta que   escribi luego de la muerte de mi Abuelo materno en 1996...  hoy   al cumplirse  18  años de su muerte la comparto.


Martes 23 de  Abril, 1996
3:36 PM

CARTA A MI ABUELO



Abuelo  en esta tarde  de lluvia he pensado en ti,  he pensado en ese día en que te fuiste  sin decirme que ya te ibas.

Yo sabia que el día  de tu partida  estaba   cerca, lo sentía en el corazón , pero trataba de engañarme o al menos eso fingía, pues me decía que te sanarías  y que vendrías a vernos y que oiría tu habitual  saludo:

¿Qué hay? ¡Vine a verlos!  ¡Oh mi nieta querida aquí  esta tu abuelo!

Pero ese viernes, cuando llegue a casa supe que te habías ido, que tu risa y voz se habían extinguido, que me habías dejado. Y quiero que sepas abuelo que el dolor que sentí y siento a dos meses de tu partida es grande y no  encuentro palabras para describirlo es como una soledad – vació que cala,  que lastima mi ser.

Entiendo  también  que merecías  descansar, porque te vi sufrir y creedme eso me lastimo mucho. Tu sufrimiento fue mío.

Ante los demás no demuestro que tanto me marco tu ida, trato de reír, porque   de ti aprendí a ser fuerte, a que los demás no notasen tu tristeza y no  sê  si so es bueno o malo, porque nunca me lo dijiste.

¿ recuerdas abuelo cuando hace unos meses te dije que te admiraba por tu firmeza y que te quería? Me sonreíste y me dijiste que te sentías orgulloso de mi y mis palabra y empezaste a contarme como eras años atrás y en ese momento.

Como olvidar cuando te invité a mi graduación  del colegio, que dijiste que por se yo irías, y tu rostro  orgulloso cuando me viste ya graduada.

Como olvidar  tu alegría cuando te dije que entraría en la UASD y que comenzaste a contarme como era la universidad antes

Como  olvidar abuelo estos 18 años que estuviste conmigo,  ¿ recuerdas abuelo que siempre me preguntaste,  sigues comiendo mucho? “ yo mi hija soy un hombre de poco comer”

Te recuerdo con tus manos ásperas  de tantos años de trabajar la madera, con tu hablar despacio, claro,  con tus gagueos a veces.  Con tu presumida  y agentada  forma de ser, con tus cuadres, con tu caminar marcado por los años.

Cuando voy por la calle, busco en cada persona mayor tu rostro, tu presencia. En ocasiones pienso que no te has ido, pero recuerdo que si,  que Dios permitió que te fueras,  que ya habías hecho tu función aquí.

Y no imaginas cuanto me has dejado, pues tu vida, aunque fue dura tiene muchas enseñanzas.

Te extraño tanto y nada podrá  sustituirte…

 Me hubiese gustado que mis h8ijos te hubiesen conocido, pero era mucho pedir y me conformo con que te conocí, te valore y di mi amor.

Mi abuelo querido me resulta tan difícil vivir sin ti. A veces me pongo con mama a recordarte, y siempre terminamos tristes, pues tu vida impacto las nuestras. Viejo cascarrabias no me enseñaste a vivir lejos de ti.

Al mirar atrás  en mi vida, siempre te veo,  veo te cariño, tu amor, tu carácter tan fuerte, tu diplomacia, esa manera tan tuya  que siempre te caracterizo y que se nota en tus hijas y nietos.

¿Sabes? Ese día   en que te fuiste, fue la primera vez que fui a una funeraria y no te imaginas que duro fue verte en esa caja .. Sereno y distante.
Algo de mi se fue contigo, una parte de mi alegría y de mi tristeza.

Días después, tía hortensia y mami me trajeron tus libros, y solo  el imaginar que tus manos se pasaron por esas hojas, hizo que me volviese un mar de lagrimas. Aun a dos meses de aquel día no he podido sacar los libros de la caja, pues de tan solo mirarla me asalta una debilidad, un no se que.

Siempre  supe que morirías, pero nunca pensé que pasaría con lo que llamo el  “ el imperio González”,  aun no  se lo sé,  pues en la familia hay un dolor en el aire, miradas tristes.
Ay abuelo has  dejado tan grande vacío ¡!

El mes próximo es tu cumpleaños #85, hubiésemos hablado de Trujillo como todos los años.

Ya me despido porque siento muchas cosas, porque duele el recuerdo, porque te quise mucho, porque fuiste mi único abuelo,  porque hubo una química especial entre nosotros, porque hablar  de Salvador González no es hablar  de cualquier hombre, no por que hayas muerto, ni por que fuiste mi abuelo, sino porque fuiste ante todo tu mismo.  Con tus errores fuiste responsable.

Y llegan a mi mente dos frases muy tuyas:

“ese  es un carajo a la vela”
“déjame esa vaina”

 De tu nieta que siempre te admiro con tus cosas negativas y positivas y que nunca te olvidara.

 A ti mi abuelo, que me  enseñaste tantas cosas, pero no a vivir lejos de ti.



 Nota:  escribí esta carta  dos meses después de la muerte de abuelo.. Recuerdo que ese día me sentía muy abatida y esto fue lo que  salio.
 Para  su aniversario  del 2001,  decidí   que mis familiares, amistades y demás lo leyeran y esto fue lo que les dije a manera de introducción:

 “ hoy  es 16 de febrero del 2001,  un día como hoy hace unos años atrás , viví  por primera vez el dolor de forma cercana. Perdí un ser querido, mi abuelo materno.
Eso causo en mi un sin fin de emociones y sensaciones, y le escribí esta carta a él unos meses después. Hoy  en el aniversario de su muerte la hago pública.
La comparto con ustedes familiares y amigos.

Mi hermano mayor suele decir que podría yo escribir la historia de la familia, quizás  así sea, y podría ser este uno de los capítulos, es decir que son ustedes de los primeros en ver algo mas de lo que enseño cada día ante el teatro de la vida.
 Así que compartan conmigo lo que sentí en esos días,  y ese sentimiento de perdida que nos acompaña siempre aun  a través  de los años”




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