lunes, 4 de mayo de 2009




Me sorprendo aveces de como las personas en una forma u otra llegan a ser parte de la cotidianidad de uno.... gente a la que te acostumbras.. como si hubiesen estado ahí toda la vida..




Me gusta tener al detalle la historia de como cada quien llego.. y como ha sido su desarrollo... y cuando ya no están puedo contar sus historias...




esta es parte de una de ellas...




llegaste a mediados del verano de ese año.. y te me trepaste al corazón con tal fuerza y rapidez que me inundaste toda...


Con tu sonrisa discreta, tus silencios profundos.. tu extraña comicidad... tu ternura ante mis desvaríos y largas historias...




Llegaste y con tu pasividad me removiste algunos esquemas.. tuve que reconsiderar tantas cosas..


Con otras personas he tenido la certeza de haber dejado huellas en ellas tanto como ellas en mi.. y ahora leo en mi las marcas de tu paso... pero no estoy segura de haber dejado en ti... es como si tu misión al conocerme fuera renovarme... retarme...




En poco tiempo me enseñaste tantas cosas.. descubrí una porción de mi que me era ajena.


descubrir otras formas de alegrías como también de dolor.




como suelo decir, sin tu paso... sin tu huella no estaría completa... aunque me resista ante algunos episodios.. necesarios para completar mi aprendizaje de vida.




por razones que no controlo hoy no estas... no se si el destino lueguito nos reuna de nuevo en la complicidad ya conocida, pero el tiempo vivido ha valido la pena.. aunque este matizado con otros sentires...




Se que debo escribir tu historia con los detalles y colores, aun no he podido... pero lo haré...