viernes, 3 de agosto de 2007




30 de julio, 2oo7

Mientras esperaba por nuestro ultimo cliente para cerrar salí a tomar aire en la parte delantera de mi lugar de trabajo, donde hay pequeño jardín que creo haber mencionado por aquí alguna vez.
Hace unas semanas haciendo unos trabajos de soldadura una de las plantitas fue severamente quemada, quedo la mar del chamusque... decidí entonces recuperar mis cuidados por el mini jardín y tomarlo de terapia en las mañanas, retire las partes que fueron seriamente afectadas y deje el resto a ver si pasaba algo.
A veces uno ve las cosas con frecuencia, pero es en un instante donde el detalle de impacto te roza... al salir hoy a observar fue que repare que la platita estaba retoñando, me llene de alegría y claro esta me puso a pensar..

En la vida nos pasan cosas bien duras, que dice uno que se llevan parte del ser, que dejan huellas, cicatrices y demás, y parecería que no hay forma de salir, restaurar, pero si hay una buena raíz-tronco hay esperanza, si se pierde eso ya ahí es otra historia...

Como dicen al final del túnel hay luz, cuando más oscuro es por que va a amanecer...

Ver ese retoño en el jardín, aun chiquitito, me da esperanza. Realmente ella sufrió, pero tuvo las fuerzas para retoñar, tiene áreas aun muy afectadas y le tomara tiempo crecer, pero lo hará.

Si pudiéramos aprender de esto y resurgir como el mitológico fénix de nuestras cenizas y retomar la vida, tal vez no crezca como sus vecinitas plantas, pero que importa, es una nueva oportunidad, aunque los golpes duelan es posible seguir adelante.

Es una cuestión de ver la oportunidad, de creer y dar tiempo a nuestros retoños, yo decidí cuando paso el desastre no arrancarlo todo a ver que pasaba, hoy feliz con mi retoño, quite lo que estaba dañado y me dispuse a cuidar este nuevo comienzo.

A eso se le llama reinventarse, crecer, madurar, vivir a plenitud ¡!

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