sábado, 24 de octubre de 2015

Mis Abuelos...

Las noches tienen pluma y papel como marca personal... pues en las noches en que el sueño se escapa los pensamientos inundan y de alguna forma uno les pare en papel o algún medio electrónico. 
Hoy los pensamientos me llevan a la Federico Velázquez 74, si, aquella casita de madera que era la casa donde vivían mis abuelos maternos. y con mucha nostalgia añore a mis abuelos. Cerré mis ojos y vi a Don salvador llegar y entrar su bicicleta y de paso nosotros los nietos aquietarnos, pues desde que el llegaba había que dejar la brincadera y sentarse con las ganas de seguir el juego. y veo a abuela entre sus ollas y calderos y mis tías al pendiente de el menudo de sobrinos...



Toda mi vida estuve cerca de mis Abuelos, y a cada uno le ame de forma distinta y personalizada.
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Recuerdo a mi abuelo llegar cualquier sábado en horas de la mañana, con sus chacabanas y su vine a verlos. Recuerdo verlo sentarse por horas a tirar párrafos con mi mama... Recuerdo su cariño y sus múltiples preguntas.. y recuerdo lo duro que fue para mí a mis 17 años descubrir que se moría y más duro aquel viernes 16 de Febrero cuando de una forma extraña mientras estaba en clases sentí que algo me faltaba y tuve que salir de la clase y recuerdo que me senté en una cera cerca de lamorgue de la UASD... Y allí me encontró mi amiga Raysa y me llevo a casa. Al llegar supe que el había muerto... justo a la hora en que salí de la clase. Conexión? casualidad? no lo sé. solo sé que ese día sufrí el dolor de la perdida por primera vez, y era tan grande que no sabía describirlo. 
todos estos años que han pasado, es como si fuese ayer, pues marco tanto nuestras vidas que en la mayoría de las conversaciones decimos: como diría abuelo, don salvador... y decimos alguna de sus frases.

Con Abuela, los recuerdos y lo vivido es más extenso.. Me parece oírla hablar, decirnos que somos sus raíces, salir con sus cosas... verla envolviendo los fósforos para que no se humedezcan...con su afán de cuidar sus plantas, y la vez que me regalo una matita, pues me decía que quien no podía cuidar una mata no podía cuidar de otros, no me valió explicarle que no era lo mismo.. la matica se me murió y aquel discurso que me dio... al tiempo la matica revivió y abuela se alegro.. 
La rigurosidad con su asistencia a la iglesia cuando aun podía hacerlo sola. Y así tanta vida compartida y claro aquel 3 de Septiembre, estar ahí en su cuarto.. verla dando sus últimos suspiros y de repente escuchar el mama se fue....
volver a sentir el vacío en todos los rincones de mi ser.

Ame a mis abuelos... y sentí la tristeza del Adiós... de ver sus cuerpos sin vida volver al polvo. Les recuerdo con sus flores y vainas.. Les extraño en esas áreas de mi vida que llenaban.

 Fui bendecida con ellos.. forman parte de lo que soy hoy son Gonzalez... nieta de Don Salvador y de Doña Mora.. mujer de bien, llena de las historias de abuelo y moldeada por las acciones meritorias de mi abuela, que fue una mujer luchadora, y que en medio de realidades dio la batalla.

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