
Siempre he tenido debilidad por la fotografía y como se puede congelar los hechos en el tiempo, mostrar una realidad. Quizás por eso disfrute tanto cuando di foto en la universidad, recuerdo que de las primeras cosas que nos dijo el profesor fue que la cámara fue producto de querer imitar al ojo humano y el intento de detener el tiempo…
Siempre queremos guardar la foto de la reunión de amigos, de las primeras risas del bebe, del día de la boda, aquel viaje… y con la llegada del video le pusimos sonido y movimiento a nuestros recuerdos... y que sensaciones tan profundas cuando nos disponemos a desempolvar aquellos álbum… los videos... Y ahora verlos los archivos en la PC...
La fotografía y el video hacen maravillas, nos tele-trasportan... nos llevan a lo que sucedió hace diez años, hace veinte, ayer, hoy, hace cinco minutos.. Pero su valor real es para quienes forman parte de ese cuadro, ves la fotos de un viaje de alguien y dices: ah que lindo!!... pero no mas de ahí...
¿Como se logra trasmitir las emociones de ese momento que se conservo?
¿Como traer al momento los olores, pensamientos?
El domingo pasado, mientras disfrutaba de estar en Juan Dolio veía la playa, sentía la brisa... Escuchaba el vaivén de las olas... Mi nariz se embriago de los olores de la sal y el ambiente... quise compartir la inmensidad de sentires que tenia… mi mente trabaja al ritmo de tanta paz... tenia la cámara en mi mano y quise captar la emoción del momento... no pude... pensé que si lo grababa solo tendría una vista de la playa, el cielo y gente así que solo me quedaron mis ojos y mi memoria... allí guarde lo que sentí, lo que pensé, tome la cámara y quise ayudar a la memoria, se que al mirar la foto quizás solo tenga sentido para mi.. pero sabré que ese día allí frente al mar, viendo su inmensidad, la cual mis ojos no abarcaban de una vez, pensé en la grandeza de Dios al crear el mundo, en lo rico que es sentir la caricia de la brisa en mi piel, en la suavidad de caminar en la arena, en como mi mente se eleva al ver el horizonte… allá donde se juntan el cielo y el mar.. y reconozco entonces que mi capacidad de ver y sentir es mayor que la más grande de las tecnologías.
Siempre queremos guardar la foto de la reunión de amigos, de las primeras risas del bebe, del día de la boda, aquel viaje… y con la llegada del video le pusimos sonido y movimiento a nuestros recuerdos... y que sensaciones tan profundas cuando nos disponemos a desempolvar aquellos álbum… los videos... Y ahora verlos los archivos en la PC...
La fotografía y el video hacen maravillas, nos tele-trasportan... nos llevan a lo que sucedió hace diez años, hace veinte, ayer, hoy, hace cinco minutos.. Pero su valor real es para quienes forman parte de ese cuadro, ves la fotos de un viaje de alguien y dices: ah que lindo!!... pero no mas de ahí...
¿Como se logra trasmitir las emociones de ese momento que se conservo?
¿Como traer al momento los olores, pensamientos?
El domingo pasado, mientras disfrutaba de estar en Juan Dolio veía la playa, sentía la brisa... Escuchaba el vaivén de las olas... Mi nariz se embriago de los olores de la sal y el ambiente... quise compartir la inmensidad de sentires que tenia… mi mente trabaja al ritmo de tanta paz... tenia la cámara en mi mano y quise captar la emoción del momento... no pude... pensé que si lo grababa solo tendría una vista de la playa, el cielo y gente así que solo me quedaron mis ojos y mi memoria... allí guarde lo que sentí, lo que pensé, tome la cámara y quise ayudar a la memoria, se que al mirar la foto quizás solo tenga sentido para mi.. pero sabré que ese día allí frente al mar, viendo su inmensidad, la cual mis ojos no abarcaban de una vez, pensé en la grandeza de Dios al crear el mundo, en lo rico que es sentir la caricia de la brisa en mi piel, en la suavidad de caminar en la arena, en como mi mente se eleva al ver el horizonte… allá donde se juntan el cielo y el mar.. y reconozco entonces que mi capacidad de ver y sentir es mayor que la más grande de las tecnologías.

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